buscar

Profundidad de navegación: Principal / Blog / Comunicación

Pre-lanzamiento en Cuba

Cylope 3: Otra guerra en la @utopista libertaria

Hasta hace poco más de una década, hablar de sociedad del conocimiento habría resultado un eufemismo: ¿acaso no se desarrollan sobre ese principio todas las sociedades, aun cuando dicha evolución suceda a ritmos desiguales?
No obstante, la aparición de Internet y el desarrollo de tecnologías de información y comunicación asociadas, propiciaron la emergencia de una nueva percepción: no se trata solo de un paradigma tecnológico que tiene como sustento al valor sin precedentes de la información, sino de una producción cultural que se erige en tanto filosofía, a partir de la (re)producción y el condicionamiento de las mínimas expresiones de la vida cotidiana.

De ahí la carrera por su conquista, a un lado y a otro de la gran “autopista” virtual y social en que miles de guerreros se inscriben, aun cuando han transcurrido casi dos décadas y la panacea del mundo virtual “mondo y lirondo” —en un principio, sustituto del orden social que se intentaba desarmar— comienza a resquebrajarse y a ofrecer, por dichas grietas, caminos antes impensados para los nuevos actores de cambio social.

“Comenzó Internet como una utopía: llevar el espíritu libertario —lo que Castells analiza como el revivir del espíritu social frustrado de los 60, renovado en la tecnología— y expresarlo en la construcción de dichas redes (…) Pero eso duró muy poco: simultáneamente, en los propios años 85-86, el capitalismo entraba en una nueva etapa de su desarrollo con la concentración de la propiedad y también asume como su modelo el neoliberalismo. Y la red que nacía, por supuesto, no podía quedar fuera de la lógica del mercado. Comienza así una fuerte lucha por privatizar los nuevos espacios digitales. En ese proceso, la utopía quedó como eso: una utopía libertaria relegada a unos pocos. Pero esos pocos también son guerreros, que se mantienen en la lucha por desprivatizar el conocimiento y la red.”

Fueron estas las palabras escogidas por el Doctor en Ciencias de la Comunicación y Coordinador del Programa de Comunicación Popular del Centro Martín Luther King, José Ramón Vidal, para introducir la primera exposición mundial de una plataforma comunicacional que se inscribe aún en este lado de la utopía libertaria: Cyclope 3, un software libre descrito por sus desarrolladores como una herramienta llamada a “empoderar a las organizaciones y movimientos sociales de Nuestra América, en la construcción de conocimientos y tecnologías propias y libres”. La presentación del software tuvo lugar este jueves en el propio Centro sito en La Habana, a cargo de Santiago Hoerth, coordinador de Código Sur, grupo gestor de Cyclope desde su primera versión. No obstante, se trató solo de un breve adelanto: la herramienta tendrá su presentación oficial el próximo 13 de agosto en Asunción, cuando la capital paraguaya acoja una nueva edición del Foro Social de las Américas.

Según explicó Hoerth, el proyecto Cyclope, en tanto herramienta, es un CMS (Content Management System, por sus siglas en inglés. En español: Sistema de Administración de Contenidos): “Justamente, como tal, permite separar toda la información de un sitio del diseño del propio sitio. Básicamente, permite tener ambos elementos por separado, de modo que cuando uno quiera renovar el diseño no será necesario cambiar página por página, porque no serían páginas estáticas. En este caso, los contenidos de Cyclope se alojan en bases de datos libres con las cuales el usuario puede interactuar. Es la función principal que cumple el Editor de Contenidos. Pero no solamente eso: un CMS permite a personas que carecen de conocimientos técnicos, de conocimientos sobre programación, poder actualizar el sitio web”.

Para Vidal, no se trata de un hecho aislado, sino que es parte de un proceso mayor con el cual sus gestores y las organizaciones sociales que los han asistido, se sienten comprometidos: “el respeto a los bienes comunes y en particular al conocimiento libre. Y con todo aquello que signifique salirse de los mecanismos creados y reproducidos por las grandes empresas transnacionales que llevan adelante el trasiego de la información en el mundo y que nos tienen sometidos no solo a un control económico”. Así lo entiende también Hoerth: “Todos somos usuarios de softwares —dijo—. No obstante, su desarrollo y el desarrollo tecnológico todo, cada vez más se erigen como una forma de dominación. Un software es matemática, son algoritmos que permiten la interacción entre el humano y la máquina, es el mediador. Y ese mediador, hoy día, está dividido en dos categorías: la comunidad de software privativo y el software libre. Este último, acompañado de un movimiento que intenta rescatar los valores ancestrales de las sociedades: los valores de los pueblos originarios, la forma de concebir los bienes, el conocimiento compartido. Es un modo de evolucionar en colectivo y, por tanto, más rápido. Hay que reflexionar: ¿cuál es la sociedad a la que estamos apostando cuando prendemos una computadora que funciona según un software privativo? ¿Qué sucede cuando decidimos que queremos otro tipo de sociedad y nos vemos frenados por una empresa que domina todo el medio, como puede ser Microsoft? Dentro de este marco, en el ambiente de los CMS y el Software Libre, se inscribe Cyclope. Es un proyecto que incluye todos estos principios, pero incorporando la participación y la gestión de los movimientos sociales”.

Justamente, dicha colaboración mutua se advierte como el signo distintivo de esta herramienta entre los muchos proyectos de Software Libre que existen en el mundo: “este surge en el ámbito particular de las luchas del continente —explicó Hoerth—. No surge por una empresa o por encargo, sino que es resultado de un proceso gestado por los propios movimientos”.

Según relató el argentino, Cyclope comenzó siendo un medio alternativo, un periódico online que aún se mantiene en activo: Nuestramerica.info. “Para desarrollarlo —dijo-, era necesario que las personas supieran cómo actualizarlo sin necesidad de adquirir conocimientos de programación. Por eso, un grupo de personas nos dedicamos a desarrollar ese proyecto. Así surge Cyclope 1, enfocado solamente en suministrar las actualizaciones para el periódico Nuestramerica. Como luego vimos que funcionaba, empezamos a compartirlo con otras organizaciones, de modo que se gesta una cadena de colaboración. Luego, se advierte ya un movimiento de software libre de mucha fuerza en Centroamérica y las herramientas se perfeccionan, de modo que se empieza a percibir un diálogo entre las organizaciones a través de Cyclope. Por eso decimos siempre que Cyclope no es el resultado de una idea aislada, sino de las propias necesidades que las organizaciones del continente han ido generando”.

Cyclope 3 resulta, por tanto, una propuesta que parece trascender el simple desarrollo o la instalación de softwares —por sí misma, una tarea meritoria—: se trata de una cultura de colaboración en materia de información y conocimientos, que pretende desarrollar las capacidades comunicativas de todos aquellos que luchan por un mundo mejor. En palabras de Vidal, es un proyecto “concebido para que los movimientos sociales, especialmente, puedan hacer un uso con mucho más sentido, desde una visión de apropiación social de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación. Por tanto, a lo que estamos asistiendo hoy no es un hecho tecnológico, puramente. Tampoco está en el aire, sino que se enmarca en un proceso que tiene antecedentes y tendrá un futuro”.

Con un basamento conceptual sostenido en los principios de la accesibilidad, la usabilidad y la simpleza en la composición —“de modo que la página tome un pestañazo en cargar y garantice la permanencia de los usuarios”, explicó Hoerth—, la tercera versión de Cyclope materializa una de las urgencias acumuladas por el pensamiento y la práctica alternativas en comunicación, sobre todo en las experiencias vinculadas a los movimientos sociales: aun cuando la competencia y otros valores mercantiles no rijan el trabajo de los colectivos comunicacionales, improvisación no es sinónimo de honestidad, y mucho menos garantía de credibilidad.

En sus seis meses de desarrollo, la producción de Cyclope se estima en un valor de 73 mil dólares: no obstante, se trata de un proyecto hecho solo “a fuerza de pulmón”, dijo Hoerth. Durante años, Código Sur ha dedicado sus esfuerzos a la construcción y puesta en práctica de nuevos modelos de producción de saberes, un acto que definen como ético y político: “creemos en el impacto de la tecnología, pero de una tecnología que ennoblezca, empodere y haga crecer a los seres humanos y a la cultura”.

Etiquetas: Cyclope, Comunicación, Internet y tic, Cuba

Fecha: 23/07/2010
Fuente: La Jiribilla
Documentación (Wiki) | Foros | Créditos | Enlaces | Zona de Descargas | Socios | Contacto
Los contenidos de este sitio web están bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0.
Este sitio es administrado con el editor dinámico de contenidos Cyclope 2.0 que ha sido desarrollado por Código Sur.
Codigo Sur